—¿Demasiado tarde para qué? —pregunté.

  El notario Aguilar no contestó. Miró hacia la puerta como si esperara la policía,..

No le contesté a nadie.

  No a Mónica, que me gritaba desde la puerta de mi casa. No a..

“Luján.”

  Leí esa palabra en la pantalla cuarteada y sentí que el cuarto se inclinaba...

Era Marta Loya, mi vecina del departamento de Las Quintas.

  Traía las llaves en la mano como si fueran una vergüenza. Las mismas llaves..

Karla entró con el bebé apretado contra el pecho, como si la casa fuera a tragárselo.

  Traía el cabello pegado a la frente por la llovizna y una bolsa de..

Mateo lloró como si le hubieran arrancado algo del pecho.

  No era un llanto de berrinche. Era ese llanto de criatura que reconoce una..

Mateo lloró apenas sonó esa voz.

  No fue un llanto de hambre ni de pañal mojado. Fue un grito hondo,..

—Busco a Lidia Carranza —repitió la mujer.

  Nadie respiró. Patricia fue la primera en moverse. Se levantó tan rápido que la..

La palabra gemelo me dejó parada con el teléfono pegado al oído.

  No escuché el ventilador de la clínica. No escuché a Mateo moviendo los pies..

No esperé a que Renata terminara de gritar.

  Metí la libreta negra dentro de mi blusa, como se guarda una estampa cuando..