Eres su padre…

—Eres su padre. La palabra cayó como una piedra en un pozo. Mi tío Ramiro..

El grito de doña Elvira se metió por la bocina como una uña contra vidrio.

  —¿Qué de Renata? —pregunté. Julián no respondió. Solo escuché su respiración rota, un golpe,..

Lo primero que hice fue poner mi mano sobre la boca de Abril.

  No para callarla por cruel. Para que Diego no escuchara cómo se le estaba..

Abrí la puerta.

  No por valiente. La abrí porque estaba cansada de vivir en una casa donde..

—Yo puedo explicar lo del terreno… y lo del niño.

La mujer en la entrada traía un vestido beige, el cabello recogido a medias y..

Mi ropa estaba en bol afuera de la casa.sas negras,

  También estaban las mochilas de las niñas. La de Sofía, con un unicornio morado,..

Patricia pateó la puerta con la punta de la bota.

  —¡Ábranme, cabrones! —gritó—. Ese niño no es de ustedes. El bebé soltó un llanto..

Y desde dentro, una voz de niño susurró: —Tía… no me dejes aquí.

—Tía… no me dejes aquí. A mi mamá se le fue el color de la..

—Aquí desapareció tu mamá cuando estaba embarazada de ti

—Tía… no me dejes aquí. No supe si grité o si el grito salió de..

La voz de mi suegra entro antes que ella.

La voz de mi suegra entró antes que ella. —¡Raulito! ¿Dónde está? ¿Dónde lo guardaron?..